Me han publicado una carta en el suplemento de este Domingo. Dado que le han metido la tijera de forma que se come la crítica más dura al artículo, la pongo aquí entera:
EL PARTO Y SUS PROFESIONALES
He leído su artículo de portada sobre el tema del parto respetado y me deja un sabor agridulce. Diez meses después de tener a mi hijo Alejandro en una casa de partos de Alemania (algo equivalente al parto en casa) todavía tengo que gastar fuerzas y energía en contarle a mis paisanos que lo que hice no es una locura sino una opción, tanto o más segura que dar a luz en un hospital; que en mi modesta condición de madre, eso sí, con una carrera científica a sus espaldas, revisé los resultados de todos los centros y profesionales que podía elegir con mi seguro médico y el lugar que mejores condiciones me ofrecía fue aquel en el que mi hijo vió la luz del mundo; que para mí mi seguridad y la de mi hijo eran lo más importante y las mejores estadísticas las encontré en el parto extrahospitalario (cifras que pr cierto se mencionan en el artículo); que se me animó a presentar un plan de parto en casi todos los lugares en que me atendieron, por frívolo que a algunos médicos les parezca (frívolo me parece a mí decidir por los padres, o insinuarle a la parturienta que su bebé puede correr peligro o que todo estará mucho más controlado para inducir un parto, una práctica que está demostrado científicamente que presenta un porcentaje muy elevado de terminar en cesárea, una operación de cirugía mayor no exenta de riesgos); que me parece lamentable que el representante de los ginecólogos españoles emita una opinión tan vehemente basandose sólo en su propia experiencia y no en datos cientíicos que avalan la opción de la seguridad en los partos extrahospitalarios en el primer mundo (por lo menos esta vez se han ahorrado la comparación con los países en desarrollo, cosa que agradezco en el alma); y que existe una cosa llamada reciclaje profesional... no son sólo los holandeses: los alemanes, los noruegos, los finlandeses y los británicos ofrecen el parto en casa o las casas de partos como opción en sus sistemas de salud (y menciono sólo los casos que conozco de primera mano, seguro que me quedo corta).
Por cierto, yo lo tengo muy claro, no quería una horita corta y volvería a tomar de nuevo la decisión que tomé. Tengo un parto hospitalario en España a mis espaldas para comparar el trato médico y humano recibido en los dos casos. Lo que no me parece de recibo es que los profesionales del parto intenten matar al mensajero.
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19 de abril de 2007
21 de marzo de 2007
Más sobre dietas
Hoy he encontrado en el periódico un enlace a este video usado en los países nórdicos para que el público en general comprenda el grave aspecto psicológico que hay detrás de los llamados trastornos alimenticios (anorexia y bulimia). La verdad es que el vídeo me ha impresionado porque lo dice todo.
Creo que podría comentar muchas cosas, pero esta es una de las veces en que todo lo que podría decir no va a ser más coherente que quedarme callada. Sí os adelanto que si puedo, voy a empezar "Ciencia Maruja" hablando un poco sobre este tema.
Creo que podría comentar muchas cosas, pero esta es una de las veces en que todo lo que podría decir no va a ser más coherente que quedarme callada. Sí os adelanto que si puedo, voy a empezar "Ciencia Maruja" hablando un poco sobre este tema.
6 de marzo de 2007
Dietas
Ya ha llegado esta época del año en que todos pretendemos de un plumazo quitarnos los kilos que nos sobran de encima y lucir bikini, bañador o simplemente cuerpo serrano en las vacaciones. Y como todo el mundo está en ello, pues hasta los periódicos serios se hacen eco del tema y los no tan serios incluso discuten las bondades de las distintas dietas: la del pomelo, la de la alcachofa, la del cucurucho (bueno, esta última para mi gusto es la única que funciona...)
El caso es que el último recorte es el que me ha llamado la atención, puesto que indican que un estudio ha confirmado que es igual de eficaz para perder peso, hacer dieta y ejercicio que sólo hacer dieta. Y francamente no me lo creo... rectifico, así, sobre la marcha. Desde luego que me lo creo si el objetivo es únicamente perder peso.
Básicamente lo que dice el estudio es que han cogido un grupo de sujetos y a la mitad de ellos les han dado menos de comer y les han puesto a hacer ejercicio. A la otra mitad le han dado de comer mucho menos que a los primeros, pero a cambio no tenían que hacer ejercicio. Y ambos grupos han perdido más o menos el mismo peso y misma grasa acumulada en distintas zonas del cuerpo. Al parecer, tampoco se consigue un descenso de grasa en zonas localizadas sólo mediante ejercicio físico, vamos, que si tienes tipo de botijo, es algo genético, que poco se puede hacer por cambiar (salvo pasar por el quirófano y la verdad eso no se lo deseo a mi peor enemigo).
Lo que parecen ignorar los resultados de este estudio, es los beneficios que comporta una actividad física regular en su conjunto. Si bien en la nota de prensa se menciona que el deporte reduce los riesgos cardiovasculares y mejora la salud en general, no se menciona para nada el hecho de que hacer ejercicio aumenta el metabolismo de una persona (a fin de cuentas, la razón por la que comiendo más cantidad, se puede reducir el mismo peso) y gracias a ello es posible no pasar tanta hambre durante la dieta (la razón por la que una gran mayoría de la gente abandona los régimenes de adelgazamiento).
Coincido con los autores de la investigación en que al final es todo cuestión de balance energético: lo que comes no ha de superar a lo que gastas. Sin embargo el ejercicio ayuda a desarrollar los músculos, que requieren a su vez más energía para realizar su función: en una época tan sedentaria como la que vivimos, en la que comer más de la cuenta resulta tan fácil como abrir el frigorífico y ver lo que encontramos dentro, creo que no tendríamos que perder esto de vista.
El caso es que el último recorte es el que me ha llamado la atención, puesto que indican que un estudio ha confirmado que es igual de eficaz para perder peso, hacer dieta y ejercicio que sólo hacer dieta. Y francamente no me lo creo... rectifico, así, sobre la marcha. Desde luego que me lo creo si el objetivo es únicamente perder peso.
Básicamente lo que dice el estudio es que han cogido un grupo de sujetos y a la mitad de ellos les han dado menos de comer y les han puesto a hacer ejercicio. A la otra mitad le han dado de comer mucho menos que a los primeros, pero a cambio no tenían que hacer ejercicio. Y ambos grupos han perdido más o menos el mismo peso y misma grasa acumulada en distintas zonas del cuerpo. Al parecer, tampoco se consigue un descenso de grasa en zonas localizadas sólo mediante ejercicio físico, vamos, que si tienes tipo de botijo, es algo genético, que poco se puede hacer por cambiar (salvo pasar por el quirófano y la verdad eso no se lo deseo a mi peor enemigo).
Lo que parecen ignorar los resultados de este estudio, es los beneficios que comporta una actividad física regular en su conjunto. Si bien en la nota de prensa se menciona que el deporte reduce los riesgos cardiovasculares y mejora la salud en general, no se menciona para nada el hecho de que hacer ejercicio aumenta el metabolismo de una persona (a fin de cuentas, la razón por la que comiendo más cantidad, se puede reducir el mismo peso) y gracias a ello es posible no pasar tanta hambre durante la dieta (la razón por la que una gran mayoría de la gente abandona los régimenes de adelgazamiento).
Coincido con los autores de la investigación en que al final es todo cuestión de balance energético: lo que comes no ha de superar a lo que gastas. Sin embargo el ejercicio ayuda a desarrollar los músculos, que requieren a su vez más energía para realizar su función: en una época tan sedentaria como la que vivimos, en la que comer más de la cuenta resulta tan fácil como abrir el frigorífico y ver lo que encontramos dentro, creo que no tendríamos que perder esto de vista.
21 de febrero de 2007
Milagros cotidianos
Hace más o menos dos semanas os dejé pendiente esta noticia sobre el bebé nacido en la semana 21 de embarazo (lo normal son 40) que ha sobrevivido y parece que va a poder llevar una vida normal.
Me parece fascinante este tipo de pequeños milagros que podemos realizar los humanos. Tenemos máquinas, medicinas, medios... todo para conseguir milagros a la carta. Y me felicito por ello pero también, y a ver cómo digo esto para que se me entienda, comprendo perfectamente a esa gente que no quiere ser parte del milagro: a esas personas mayores que prefieren morir en su casa, en paz, a esos que piden una eutanasia a gritos y a los padres de otros niños prematuros que han tirado la toalla ante la posibilidad de que sus hijos estuvieran afectados para siempre por culpa de las secuelas que pueden quedar de un nacimiento así...
Simplemente el mayor milagro me parecería que todo el mundo entendiese por fin que los milagros dependen de cada persona.
Me parece fascinante este tipo de pequeños milagros que podemos realizar los humanos. Tenemos máquinas, medicinas, medios... todo para conseguir milagros a la carta. Y me felicito por ello pero también, y a ver cómo digo esto para que se me entienda, comprendo perfectamente a esa gente que no quiere ser parte del milagro: a esas personas mayores que prefieren morir en su casa, en paz, a esos que piden una eutanasia a gritos y a los padres de otros niños prematuros que han tirado la toalla ante la posibilidad de que sus hijos estuvieran afectados para siempre por culpa de las secuelas que pueden quedar de un nacimiento así...
Simplemente el mayor milagro me parecería que todo el mundo entendiese por fin que los milagros dependen de cada persona.
13 de febrero de 2007
Pobre niña rica...
Lo primero de todo, pedir perdón a Bruce, ya que aunque dudo mucho que perdiera el sueño ayer por no leerla, el domingo le prometí que contaría esta historia.
Voy a hablar de un caso que ha ocupado las portadas de prensa rosa (y no tan rosa) en la última semana, la muerte, aparentemente podría ser por suicidio de Anna Nicole Smith, una historia trágica de una chica que lo tuvo todo, sin tenerlo nada y que deja una niña de cinco meses sola en el mundo y con cuatro padres que se la disputan (posiblemente por varios millones de razones de las que se guardan en el banco).
Anna Nicole saltó a la fama hace algunos años cuando hizo suyo el chiste de que las mejores medidas en un hombre son 80-2-80 (80 años, 2 infartos y 80 millones de euros en el banco*). La buena muchacha era una bailarina mediocre de strip-tease, con un hijo pequeño de su primer matrimonio, que cazó a un millonario con un fortunón. El abuelete la palmó a los dos días y la Smith (que no la Nicole Smith como he leído en algún artículo, porque Anna Nicole es un nombre compuesto) emprendió una batalla legal legendaria contra los herederos del viejo, que no la había nombrado en su testamento. Tras miles de juicios, contrajuicios y contra todo juicio, al final el principal heredero de la fortuna, el hijo de su marido, murió de una infección y les dejó via libre, a ella y a su ya adulto hijo, hacia los ansiados millones. Poco después vino el anuncio de que Anna Nicole estaba embarazada, sin especificar quién era el responsable... A los dos días de dar a luz una niña, su hijo mayor apareció muerto en el mismo hospital en el que estaban ingresadas su madre y su hermana de una sobredosis de pastillas. La madre no le ha sobrevivido ni seis meses...
El otro día nos preguntábamos entre un grupo de amigas porqué este tipo de tragedias ajenas nos conmueven a veces. A mí la historia de Anna Nicole me da pena. Si bien el personaje dista mucho de ser ejemplar, moral, o de inspirar algún pensamiento noble, sirve para ilustrar alguna de las grandes miserias del género humano: siempre posponemos la llegada de la felicidad a la consecución de algun logro nuevo (un nuevo horizonte, una nueva casa, un nuevo trabajo o que nos toque la lotería y nos veamos dueños de una nueva fortuna) y sobre todo, no solemos tener cuidado con meditar cuidadosamente cuáles son las verdaderas consecuencias de aquello que deseamos.
*/Por cierto, he de agradecerle con cariño a Eliana que me contara este chiste
Voy a hablar de un caso que ha ocupado las portadas de prensa rosa (y no tan rosa) en la última semana, la muerte, aparentemente podría ser por suicidio de Anna Nicole Smith, una historia trágica de una chica que lo tuvo todo, sin tenerlo nada y que deja una niña de cinco meses sola en el mundo y con cuatro padres que se la disputan (posiblemente por varios millones de razones de las que se guardan en el banco).
Anna Nicole saltó a la fama hace algunos años cuando hizo suyo el chiste de que las mejores medidas en un hombre son 80-2-80 (80 años, 2 infartos y 80 millones de euros en el banco*). La buena muchacha era una bailarina mediocre de strip-tease, con un hijo pequeño de su primer matrimonio, que cazó a un millonario con un fortunón. El abuelete la palmó a los dos días y la Smith (que no la Nicole Smith como he leído en algún artículo, porque Anna Nicole es un nombre compuesto) emprendió una batalla legal legendaria contra los herederos del viejo, que no la había nombrado en su testamento. Tras miles de juicios, contrajuicios y contra todo juicio, al final el principal heredero de la fortuna, el hijo de su marido, murió de una infección y les dejó via libre, a ella y a su ya adulto hijo, hacia los ansiados millones. Poco después vino el anuncio de que Anna Nicole estaba embarazada, sin especificar quién era el responsable... A los dos días de dar a luz una niña, su hijo mayor apareció muerto en el mismo hospital en el que estaban ingresadas su madre y su hermana de una sobredosis de pastillas. La madre no le ha sobrevivido ni seis meses...
El otro día nos preguntábamos entre un grupo de amigas porqué este tipo de tragedias ajenas nos conmueven a veces. A mí la historia de Anna Nicole me da pena. Si bien el personaje dista mucho de ser ejemplar, moral, o de inspirar algún pensamiento noble, sirve para ilustrar alguna de las grandes miserias del género humano: siempre posponemos la llegada de la felicidad a la consecución de algun logro nuevo (un nuevo horizonte, una nueva casa, un nuevo trabajo o que nos toque la lotería y nos veamos dueños de una nueva fortuna) y sobre todo, no solemos tener cuidado con meditar cuidadosamente cuáles son las verdaderas consecuencias de aquello que deseamos.
*/Por cierto, he de agradecerle con cariño a Eliana que me contara este chiste
15 de enero de 2007
Show must go on...
Hoy he tenido tiempo de abrir fugazmente el periódico tras un par de semanas en que ni olerlo y me he encontrado en El País la noticia sobre una mujer que ha fallecido tras participar en un concurso de radio para ganar una videoconsola para sus hijos.
Todavía estoy tratando de decidir qué es lo que más me ha impactado de esta noticia, si el hecho de que alguien pueda someterse a semejantes palizas corporales con la esperanza de obtener un premio que no deja de ser una compensación material (es todavía más alucinante que algunos lo hagan sólo por salir en la televisión, hay un programa americano cuyo objetivo final es ese) o el que una cadena de radio o de televisión pueda llegar a esos extremos con tal de ganar audiencias (si se va a hacer algo así de peligroso, lo menos que se puede pedir a la cadena organizadora es que haya un control médico asociado a la prueba, cosa que en la noticia no se menciona).
En fin, vivir para ver.
Todavía estoy tratando de decidir qué es lo que más me ha impactado de esta noticia, si el hecho de que alguien pueda someterse a semejantes palizas corporales con la esperanza de obtener un premio que no deja de ser una compensación material (es todavía más alucinante que algunos lo hagan sólo por salir en la televisión, hay un programa americano cuyo objetivo final es ese) o el que una cadena de radio o de televisión pueda llegar a esos extremos con tal de ganar audiencias (si se va a hacer algo así de peligroso, lo menos que se puede pedir a la cadena organizadora es que haya un control médico asociado a la prueba, cosa que en la noticia no se menciona).
En fin, vivir para ver.
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